La Flor de las Antillas Toro

Publicado: 3 marzo, 2015 por Administrador en Puro humo Enviar este post por email Enviar este post por email

Esta no es la primera nota que hacemos sobre el Toro de La Flor de las Antillas. Ya lo comentamos en Febrero de 2013, en ocasión de su nombramiento como el tabaco No.1 del año 2012 en el escalafón de la prestigiosa revista Cigar Aficionado. En esta ocasión buscamos reconocer si la marca y la liga han mantenido su consistencia después de aquel logro. Es común que, una vez obtenida una distinción como esa, la demanda aumente a tal punto que los fabricantes se ven en la incapacidad de suplirla, acelerando el proceso productivo y desmejorando con ello la calidad del producto final. En otras palabras, hay una cautelosa expectativa sobre lo que ofrecerá el ejemplar en cuestión. Sin embargo, José “Pepín” García ha demostrados a través de su larga trayectoria que es poco menos que un gurú en el mundo del tabaco, en especial de la creación de ligas. Mientras que la fábrica My Father, en la que su hijo emprende con él, es ya considerada como ejemplo de calidad.

Pero no saltemos a conclusiones y procedamos a la prueba.

Empecemos haciendo la tarea, estamos en presencia de un tabaco puro Nicaragüense con capa Sun Grown (crecida al sol). Sus dimensiones son 6×52 y tiene un ligero prensado en caja, el color de la capa es parecido al chocolate de leche, es mate y no brilla. Al tacto, la misma es seca y de venas que se distinguen claramente, pero que son muy planas y poco perceptibles al tacto, de hecho se confunden con los bordes de la hoja en capa.

Antes de encenderlo, el aroma es de tabaco fresco, es húmedo, a madera y cuero. El tiro se muestra bastante suelto y ligero, lo que augura un buen comienzo.

Al encender, el tiro demuestra la calidad de torcido de My Father Cigars. Una ingente cantidad de humo se hace presente. El impacto de sus sabores en boca se deja sentir. En primera instancia no hay nada negativo que decir, sabores dulces y cremosos, redondo en la boca y con un retrogusto especiado. Si fuera posible, diría que el último sería a pimienta dulce….

Durante el primer tercio afianza los aromas que se sienten al encender. El dulce, se asemeja al de un bombón de chocolate y pimienta o sal marina. Y es importante diferenciar lo anterior de lo que es más común en el tabaco cuando expresa dulzor: no es chocolate amargo lo que resalta. No esconde lo que apreciamos en la encendida, no engaña en sus notas de sabor. Es cremoso y el aroma acompaña el sabor, lo complementa.

Sin embargo, hay que tener presente que es un tabaco de fortaleza media o alta. Pues en ese departamento si puede resultar algo diferente. El sabor y el aroma son tan agradables y reminiscentes al cacao, que su baja astringencia puede hacer pensar que es un cigarro de menor graduación en potencia.

Es un tabaco pleno de sabor y fortaleza, pero es delicado en el dejo o retrogusto. Apenas muestra con las notas de pimienta que deja en la garganta, que es un tabaco de fuerte presencia.

Entrado el segundo tercio, se desarrollan tonos de madera. Empieza a manifestar un poco más el dejo de pimienta, pero sigue siendo bajo en comparación con otros tabacos de fortaleza similar y del mismo terruño de éste ejemplar. Las notas dulces se manifiestan más melosas, bajan de intensidad las sales o especies.

El aroma se hace intachable complemento del sabor a madera y dejo de pimienta. La calidad del torcido es impecable, la quemada es pareja, el tiro sigue siendo libre y generoso.

Para acompañar éste tabaco, cuyo perfil de sabores se mantiene durante la fumada, es recomendable un Ron de Venezuela D.O.C. que preferiblemente sea de Oriente. Los rones orientales destacan del resto por ser más secos, es ello una característica que puede aportar mucho en el disfrute del ejemplar en cuestión, pues no opaca las notas de sabor mencionadas arriba. Más de preferir otros licores, recomendaría uno con presencia de madera, dulce en el sabor y seco.

Llegamos a la anilla, y apenas ahora (entrendo al último tercio) me percato de que el tabaco no calienta. Otra nota positiva, que habla de la calidad de la materia prima utilizada en su liga y de la buena construcción que posee. Se desprende fácilmente: otra anilla para la colección.

Como ya dijimos al principio, es un cigarro franco. Sus notas son fáciles de identificar y permanentes, varían en intensidad y aquí vuelve la pimienta en el retrogusto. Aunque no es “complejo”, cosa que personalmente no sé si sea buena o mala característica en general para un tabaco, si tiene variaciones claras de volumen en los sabores que presta. Por otro lado, el aroma que manifiesta con su cantidad grande de humo, es delicado y está presente sin importar la longitud de las bocanadas. Cortas o largas, entrega buena cantidad de humo y sabor en cada una de ellas.

En lo personal, es un tabaco que formará parte permanente de mi humidor. -Manuel Arcaya

 

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One Comment on “La Flor de las Antillas Toro”

  1. Carlos Rodríguez

    Excelente Tabaco, comparto tu gusto por él.

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