“El agua es el perfecto acompañante para un habano”

Publicado: 17 diciembre, 2012 por Administrador en Yo fumador Enviar este post por email Enviar este post por email

A la Quinta Santa Ana –donde pronto se instalará el primer club de fumadores de tabaco de Caracas- llegó Carlos Lander con una caja de Hoyo de Monterrey Double Coronas. Ese gran formato ocupa lugar privilegiado en su lista de preferencias y resultó ideal para una prolongada conversación fuera de lo habitual.

Lander apoyó desde el inicio la gestación de vitolario.com y casi como una tradición ha aparecido en esta web cada año para comentar y analizar los pormenores del mercado y las tendencias del negocio de los habanos en Venezuela y en el mundo, en su condición de director del Grupo Verilux, la firma que tiene la distribución exclusiva de habanos en el país. Pero nunca habíamos hablado aquí sobre sus gustos como fumador de vieja escuela ni sobre sus inicios como empresario. Así que acompañados por otro grupo de entusiastas del humo, se armó esta entrevista por demás interesante y bien fumada.

¿Cuál es tu tabaco preferido?

Creo que hay tabacos para ocasiones. Definitivamente mi tabaco preferido no es tanto de una marca sino formatos. Prefiero los formatos largos como el Prominentes, la Gran Coronas e incluso hasta el Julieta Nº2, pero eso no quiere decir que en momentos no disfrute una Pirámides o un Robustos.

¿Fue una opción que descubriste temprano o es producto de tantos años como fumador?

Desde el principio me gustaron los tabacos de recorrido largo. Entre las primeras cosas que me llamaron la atención y que aprendí a apreciar está la Julieta Nº2, el Romeo y Julieta Churchills, específicamente. Ese tabaco siempre me gustó mucho. Y en mis inicios también era muy dado a probar vitolas como la del Cohiba Siglo V, por ejemplo. El origen de la tienda Epicur se dio fumando unos Cohiba Siglo V.

¿Qué encuentras en esos tabacos de recorrido largo que los convierte en preferidos?

La complejidad y la evolución del tabaco los hace mucho más interesantes. Y cuando voy a una fiesta, porque así no tengo que bailar con mi esposa… Siempre te tienes que llevar tres, por si aparece un amigo fumador. Prendes tu tabaco y le dices: “No puedo bailar porque estoy fumando”. Y cuando se te acaba, o te vas o prendes el otro y sigues sin bailar…

¿Cuál es la vitola que buscas como primera opción?

La primera opción son los Prominentes. No puedo decir específicamente por qué, pero la marca que más me gusta es H. Upmann, me identifico con esa marca. Posiblemente el mejor tabaco que existe, para mí, y a pesar de que es una Julieta, es el H. Upmann Sir Winston. Entonces, me decanto por Prominentes y ahí no tengo una marca específica. Disfruto mucho los Double Corona de Hoyo de Monterrey, los Vegas Robaina Don Alejandro, el Punch Doble Coronas, el Partagás Lusitanias o el Ramón Allones Gigantes.

¿Cuál es la mejor hora para fumar?

Final de la tarde. O temprano en la noche. Después de las 6 de la tarde en adelante se me hace muy agradable, cuando uno tiene la oportunidad de desacelerar el ritmo del día y poder prestarle atención a tu tabaco, cosa que exigen estos tabacos de largo recorrido.

¿Prefieres fumar bajo techo o al aire libre?

En eso no tengo ningún requerimiento específico. He disfrutado enormemente fumando bajo techo y al aire libre. No tengo ninguna norma con respecto a eso. Aquí estamos fumando muy sabroso y estamos bajo techo.

¿Sueles fumar más en tu casa, no?

Sí, últimamente sí. Mi casa se presta para fumadas muy agradables… Escuchando música que no es bailable sino fumable.

¿Cuál es la bebida ideal para acompañar tus fumadas?

Agua. No soy un gran bebedor, a pesar de que en ocasiones aprecio uno que otro licor, pero definitivamente creo que el agua es el perfecto acompañante para un habano. El agua sirve para limpiar el paladar y hacer la fumada más fresca. Hace que cada bocanada sea nueva.

¿Y si tuvieras que escoger entre algún licor o té o café?

El té se usa para las catas. Cuando estás analizando un tabaco lo ideal es el té porque borra cualquier rastro que puedas tener de la bocanada anterior. Por eso no es recomendable para apreciar un tabaco completo… Creo que el ron venezolano pudiera ser la mejor combinación para un Habano. También es atractivo fumar con whisky de malta y últimamente he disfrutado mucho fumar con champaña, el contraste del Habano con el frío, las burbujas y la acidez de la champaña es bien agradable. Lo recomiendo.

Además de que te inviten a bailar, ¿qué es lo peor que te puede pasar cuando estás fumando?

Que tenga que interrumpir la fumada, eso es lo peor.

 ¿Cuál ha sido el escenario o el momento más recordado en el que hayas fumado?

En mi matrimonio nos fumamos unos Montecristo A que fueron memorables. Pero ese tabaco no pude disfrutarlo en toda la extensión de lo que significaba porque cuando uno se casa tiene que cumplir tareas sociales y te llevan de un lado a otro. He tenido grandes ocasiones, pero pienso que es difícil anotar una como más especial. Una fumada que hicimos en mi casa, por ejemplo, donde fumamos algo muy particular, fue muy agradable, muy especial. En Cuba he fumado grandes tabacos, incluso algunos que me dio don Alejandro Robaina antes de que saliera la marca… aunque ese tabaco no era necesariamente bueno, la ocasión fue bien especial. De verdad que disfruto mucho la mayoría de las fumadas. Para mi son memorables casi todas las fumadas. Una pudiera ser la de los Cohiba Siglo V cuando estábamos diseñando lo que iba a ser Epicur, mi primer negocio de tabacos formal.

¿Cuál es el mejor momento para encender un puro?

Cuando tienes el tiempo para poderlo disfrutar. Si no tienes el tiempo para fumarlo completo y hasta para prender el segundo si te dan ganas, es preferible postergarlo.

¿Algún tipo de música o lectura que acompañe tus fumadas?

Blues. Cuando es un habano y sobre todo un habano de alta gama, puedes prescindir de la música y de la lectura. Un habano siempre resultará tan interesante que no permite que te distraigas con nada. Y cuando es un habano de alta gama, puedes pasarte la tarde solo, sin nada más… pero para mi, la música a escuchar es blues.

¿Cuál es tu manía personal a la hora de fumar?

¿Quejarme? Creo que no tengo. Me gusta tomarme el tiempo para cortar y prender bien el tabaco, para apreciar la quemada y dejarle la ceniza la mayor cantidad de tiempo posible. No uso cenicero.

¿Cuántos tabacos sueles fumar en una semana?

Yo no fumo todos los días, pero no tengo ninguna regla en contra. Y si no fumo todos los días, hay un día en el que me puedo fumar dos o tres tabacos de estos grandes. En una semana pudiéramos hablar de 8 o 10 tabacos.

¿Cuál ha sido el tabaco más singular o especial que te hayas fumado?

Mi padre murió y dejó unos tabacos: Montecristo 3 y 4, unos Davidoff Nº1 y unos Romeo y Julieta Churchills. Esos son los tabacos más singulares que tengo y que me haya fumado. Todos son tabacos de los años setenta. Y no es solo por el añejamiento que tienen, sino porque mi padre murió hace tres años y lo que eso significa: es como una herencia. O es la herencia…

¿Comenzaste a fumar viendo a tu padre?

Mi papá tenía como política que lo que fuésemos a fumar no lo compráramos en la calle, sino que él nos lo compraba. Yo siempre fui bastante deportista y un poco a contracorriente de mis amigos a quienes en el colegio les daba por fumar cigarrillos para sentirse muy adultos, pues yo era más adulto todavía porque fumaba Romeo y Julieta Churchills. A los dieciséis años mi papá me regaló el primer tabaco: un Romeo y Julieta Churchills.

¿Y qué fumaba tu papá?

Montecristo 3, Romeo y Julieta Churchills o cualquier otra vaina.

¿Tenías acceso a su humidor?

No tenía acceso a su humidor libremente. Había que pasar varias alcabalas: la primera era él, la segunda era él con el revólver y la tercera era él con el revólver y el perro…

Pero al final te los daba…

Sí. Mi papá era un gran fumador. No era un fumador que se ocupara de detalles sofisticados. No quiero decir que fumara mal, pero él identificó lo que le gustaba y no era un fumador que se pusiera a explorar. Tampoco lo tomaba como un hobby, sino que realmente disfrutaba sus cigarros. Los podía cortar con una guillotina, pero prefería morderlos o abrirle huequitos con un palillo, les quitaba la anilla aunque rompiese la capa… era un fumador bien particular, pero realmente disfrutaba y sabía lo que le gustaba. Bajo esos preceptos fue que yo empecé a fumar.

¿Cómo te iniciaste en el negocio de los tabacos?

Mi socio y primo -mi hermano- Juan Luis Brandt y yo en 1992 teníamos una compañía de distribución de productos de consumo masivo, productos de limpieza. Éramos aficionados al tabaco. Teníamos un amigo que vivía en Estados Unidos y que empezó a trabajar en una tienda en Washington cuando el boom de los tabacos. Para esa época aquí era muy tímido el uso del tabaco. Estaban los fumadores viejos y unos pocos jóvenes que fumábamos. Y nos veían como a marcianos. Nos adentramos en esto y a medida que empezábamos a tener mayor exposición como fumadores, se nos acercaba gente a preguntarnos dónde conseguíamos los tabacos. No era un negocio, lo que hacíamos era referirlos a nuestro suplidor de ese momento, un marchante de tabacos… hoy día sé que eran falsos, pero para ese momento pensaba que estaba fumando bien… ignorancia absoluta.

Este amigo de Estados Unidos nos pidió que le mandáramos tabacos para allá. Y montamos nuestra estructura para mandarle tabaco cubano. Una cosa compleja… Así nos dimos cuenta de que había potencial para un negocio y empezamos a financiar nuestros tabacos con ventas a los amigos.

El negocio de los productos de limpieza es muy competido, muy arduo. Y hasta desagradable. En un momento nos dimos cuenta de que estábamos recibiendo más ingresos por la venta de tabacos a los amigos que por los productos y ahí decidimos dedicarnos a los tabacos. Se los comprábamos aquí a Pedro Atencio, el primer marchante importante de tabacos. El otro se llamaba Nelson Arvelo. Todo eso se acabó cuando el amigo de Estados Unidos nos llamó y nos dijo: “Esos tabacos que me están mandando son falsos”.

Y decidieron ir a Cuba…

Sí, fuimos a ver cómo era la cuestión allá. La primera vez fue a finales de 1994. Ahí nos dimos cuenta, efectivamente, de que estábamos fumando porquería… Bueno, los tabacos que conseguíamos en Caracas eran de tabaco. En esa época era más o menos normal “rascarte” con un tabaco y después no poder prender uno durante un mes…

¿Ningún cliente de ustedes se quejaba?

En esa época no había ninguna cultura del tabaco, en absoluto. Ahora hay un poquito más de trabajo en ese aspecto. En esa época si se quejaban, teníamos la política de reemplazar los tabacos. No lo estábamos haciendo por mala fe sino por ignorancia. Cuando fuimos a Cuba y constatamos que lo que vendíamos era falso, empezamos a trabajar con las tiendas allá. Más adelante, a mediados de 1995, empezamos conversaciones con Habanos SA para traer la distribución a Venezuela. Nos dijeron que no, claro, éramos dos carajitos. Nos dijeron que no, pero logramos que nos vendieran tabaco al mayor en Cuba, aunque sin tener la distribución. El éxito de nosotros radicó siempre en que teníamos precios competitivos y buscábamos volumen.

Cuando estábamos fumando ese Cohiba Siglo V, falso, fue que diseñamos lo que iba a ser Epicur. Pensábamos que no sería una tienda y que íbamos a dar un palo porque en Estados Unidos más de la mitad de los tabacos que se vendían los vendía J&R Cigars, una compañía que no tenía tienda sino que trabajaba con catálogo. Pensábamos que ese era el negocio, sin los costos de una tienda, estaba Internet así que hicimos epicur.com. Y así fue que nació Epicur: estábamos en el piso 9 del edificio Canaima, en la Francisco de Miranda, un edificio viejo que la mayoría del tiempo no tenía ascensor… Nuestro negocio evolucionó. Después de haber dado durante dos años una atención personalizada al cliente, cuando dimos el paso a los catálogos, ya no podíamos hacer eso y los clientes preguntaban siempre por mi o por Juan Luis y querían ir a la oficina. Sin contar con instalaciones adecuadas, terminábamos con un gentío fumando en la oficina. Ahí decidimos que teníamos que abrir una tienda, con su salón de fumadores.

¿Cuándo abrió la tienda Epicur?

En diciembre de 1998.

¿Cómo lograron la distribución de habanos?

Hubo en momento, en 1996, que nos dijeron en Cuba: ya no les podemos vender más porque hay un distribuidor en Venezuela. Para ese momento, lo que me ofrecían era montar La Casa del Habano, pero era muy costoso. Averiguamos que el distribuidor era Miguel Angel De la Campa. Le empezamos a comprar y éramos tres clientes: nosotros, Hansi y una marina en La Guaria donde él iba a pescar. La estructura de negocios que manejaban era ilógica. Por ejemplo, no podías llegar y pedirle Partagás Serie D. Para obtener el Serie D, tenías que comprar un combo completo con otras cosas, un bloque completo, sin crédito, nada. En julio de 1997 decidí sentarme con Miguel Angel para pelearle por mejores condiciones. Nos sentamos con un tabaco y nos dijo: “No les voy a dar mejores condiciones. La única cosa aquí es que nos asociemos, porque así este negocio va a quebrar”. La propuesta fue de él: hacer un holding, nosotros aportar Epicur, él aportar su empresa Distribuidora de Puros y Tabacos; y hacer la compañía. Como yo tenía algo de experiencia en ventas me ocupé de Havana Cigar el primer año y medio, hasta diciembre de 1998. Realmente lo que me gusta es la venta al detal, así que al abrir la tienda me ocupé de Epicur, hasta finales de 2004.

¿Esa sociedad se mantiene?

Sí, afortunadamente ha sido una sociedad muy sana, bien provechosa y satisfactoria. El sigue siendo dueño de 50% de las compañías y nosotros somos dueños del otro 50%.

¿Cómo recibió el público de ese momento una tienda donde además podía sentarse a fumar?

Esos primeros años fueron muy interesantes. Sin temor a equivocarme, el hecho de que haya estado el dueño en la tienda fue un factor importante. La gente fue muy receptiva a la idea de un sitio donde poder disfrutar de su tabaco. En esa tienda hemos tenido a presidentes fumando… y con toda las limitantes de espacio, se armaban unas peñas de fumadores muy divertidas. Para el año que viene Epicur se va a mudar y se va a replantear, vamos con algo bien interesante para el 2013.

¿Cómo llegan luego a La Casa del Habano?

En alguna medida se convirtió en una necesidad: en Venezuela tenía que haber una Casa del Habano, como en las grandes capitales del mundo. Durante varios años estuve debatiéndome entre abrir una Casa del Habano o abrir otro Epicur. Epicur es una marca relativamente conocida, pero la Casa del Habano es una marca internacional y la teníamos que abrir.

¿Qué debe tener un local de La Casa del Habano?

Un metraje específico: debe tener más de 80 metros cuadrados. Debe tener un salón de fumadores, una inversión inicial de tabacos importante, pagar un franchise fee y un royalty anual. Es posible que en Venezuela haya, en el futuro, otra Casa del Habano. Posiblemente en el interior.

Como dijiste, durante años, estabas en Epicur y ahora la referencia de la importadora, del Grupo Verilux, eres tú. Es decir, cuando se piensa en quién trae los habanos a Venezuela, la respuesta es Carlos Lander. Eso entraña una responsabilidad y otras cosas que pueden ser molestas, porque lo bueno y lo malo que pase en el mundo del habano en el país es culpa de Lander. ¿Esa presión se siente?

Absolutamente. Y sobre todo en un país tan complicado como el nuestro para hacer negocios y especialmente complicado para hacer negocio en el mundo de los habanos, donde hay tantas falsificaciones, tanta presión para las importaciones legales y tantas facilidades para el contrabando. Hay una presión muy fuerte. Y, tengo que ser honesto, mi negocio no me gusta. Porque yo no vendo tabacos, yo lo que veo son números. No estoy en contacto con el fumador, ni con el tabaco en sí. Y esa parte no es la más agradable. Creo que pronto volveré a vender en las tiendas. Estamos organizando nuestra estructura para eso.

Existe la creencia de que por la relación de Venezuela con Cuba la importación de habanos goza de beneficios especiales, ¿es cierto eso?

La condición especial que tenemos es que no nos dan dólares ni de Cadivi ni de Sitme y por ende estamos muy limitados. Tenemos una cantidad de impuestos nuevos, generados durante este gobierno, como la aplicación de la Ley de Impuesto al Cigarrillo.

¿Cuántos impuestos paga un habano para llegar a la tienda?

No pagamos arancel por un acuerdo de alcance parcial entre Venezuela y Cuba, pero pagamos Ley de Impuesto al Cigarrillo y pagamos Impuesto al Lujo. Aún así, en dólares, Venezuela es un mercado sumamente competitivo en precios. Tenemos mejores precios que Aruba, por ejemplo, y que todo el Caribe. Y mejores que en Colombia y Brasil. En América Latina solo Cuba es más barato que nosotros. Hemos tenido que acondicionar nuestra estructura de precios tomando en cuenta a la falsificación como la competencia, entonces no podemos tener los márgenes que manejan distribuidores en otros países porque el producto se haría muy costoso.

Hablemos de fumar, ¿a qué criterios debes atender para saber que estás fumando un buen tabaco o para disfrutarlo mejor?

Si bien el tabaco es un ente socializador y se presta mucho para la tertulia, siempre es importante prestarle atención. Con la conversación se pierden muchas cosas. Mi recomendación es, sin perder la parte social del tabaco, es prestarle la mayor atención posible. Al habano mientras más atención le prestes, más lo disfrutarás. Es algo único. No lo puedes conseguir en tabacos de otros orígenes, que son más simples. La hoja cubana aporta una complejidad de aromas y matices que no son fáciles de conseguir.

¿Por qué en Venezuela no se ha desarrollado buena materia prima, buen tabaco? ¿Es por un asunto de naturaleza o porque no se ha invertido en eso?

Según los conocedores, en tiempos de la colonia había una variedad de tabaco muy buena venezolana llamada Varinas, que se perdió. Eso quiere decir que deberíamos tener condiciones naturales apropiadas para desarrollar buena materia prima. El problema hoy en día es que el negocio es producir tabaco rubio, mucho más sencillo y mejor pagado que el de tabaco negro. Llega Bigott, por ejemplo, y si tienes una extensión de tierras aptas para el cultivo, te paga por adelantado, te financia la maquinaría y te compra la producción. El tabaco negro lo siembras, lo cosechas y lo tienes que curar todo a tu propio riesgo. La cantidad que destinan los productores para tabaco negro es muy poca, de ahí que la calidad del tabaco negro venezolano no alcance la calidad que posiblemente pudiera tener.

¿El crecimiento del consumo de habanos en Asia, podría ser una amenaza para los fumadores de este lado del mundo al punto de dejar desasistidos a nuestros mercados?

No nos van a dejar desasistidos porque afortunadamente la capacidad de producción de habanos hoy es muy superior a lo que se está produciendo. Incluso, desde hace unos años se han tomado previsiones para cuando se abra el mercado norteamericano.

Ese es el otro gran temor…

Sí, ese temor existe. Pero lo que garantizan desde Habanos es que ya está establecida la producción. La capacidad total está subutilizada.

¿Por qué en Venezuela no se consiguen todavía las últimas novedades de Habanos?

Con las ediciones especiales existe el problema del desfase en la producción de Cuba. Y pasa también con los tubos nuevos y ese tipo de cosas. Si bien los lanzamientos se hacen en febrero durante el Festival del Habano, la llegada al mercado de ese tabaco está año y medio o dos años después de la fecha de presentación. En este momento en Venezuela tenemos un problema muy importante de adquisición de divisas y eso nos limita de manera crucial el acceso a nueva mercancía. Básicamente estamos trabajando con las uñas. Y eso ha postergado el arribo de esos tabacos. Las ediciones especiales son limitadas y la importancia de Venezuela en cantidades absolutas ha bajado y obviamente tienen prioridad los mercados más exitosos en la distribución. Si viene México, por ejemplo, y hace el pedido de una edición limitada, se la van a mandar primero que a mi. Con todo y eso, no quiere decir que no van a llegar. Van a llegar y han llegado. Tenemos en este momento una selección de Behike por la que, estoy seguro, en cualquier otra parte del mundo matarían. Tenemos tabacos realmente importantes en este momento.

¿Cuánto necesitas pedir para que te despachen un tipo de habano en particular?

Para cualquier vitola, tenemos que traer los master cases. Hay que traer lo que llaman los cubanos cajas, que para el venezolano son cajones de cajas. Por ejemplo, trajimos Hoyo de Monterrey Double Coronas y para eso tuvimos que pedir lo que para los cubanos es una caja: es decir, casi 60 cajas de 25 unidades. Traer un master case de estos es una apuesta importante porque este es un tabaco poco comercial que va a durar posiblemente hasta abril. Y lo mismo pasa con las ediciones especiales. Son importantes, pero son poco comerciales. La gente lo busca para coleccionarlos, pero los coleccionistas son menos que los fumadores. Si yo tengo que invertir 5 mil dólares en Montecristo 4, por ejemplo, está más garantizada su rotación que una caja de una edición limitada, que serían 8 mil dólares, y en vez de rotar en un mes y medio, lo hace en cuatro o cinco meses. En una situación como la que estamos es más atractivo para nosotros traer tabacos de mayor rotación. –oscar medina

 

FOTOS: GUSTAVO BANDRES – Contacto: 0412 5899146 

 

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3 Comments on ““El agua es el perfecto acompañante para un habano””

  1. BERNARDO

    Excelente entrevista!

  2. Víctor Portales

    Excelente la entrevista, en El Savador aun falta mucho por la apuesta a la cultura de los habanos.
    Por cierto, me gusto mucho el titulo, muy llamativo.

  3. Julio Vergara

    Muy interesante la entrevista…un poco de historia, saludos a Carlos y a Oscar

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