Gustavo Tarre Briceño: “El tabaco es el complemento de una buena papa”

Publicado: 17 agosto, 2012 por Administrador en Yo fumador Enviar este post por email Enviar este post por email

Asegura que su aterrizaje en el mundo del tabaco fue tardío. Como Jack Nicholson cambió un mal vicio por algo mejor: dejó el cigarrillo por los cigarros, aunque tuvo un paso previo por la pipa. Pero la verdad es que el asunto no le fue ajeno: de niño solía acompañar a su padre a proveerse de tabacos en la mítica tienda Davidoff de Ginebra, en aquellos tiempos en que se desempeñaba como embajador venezolano en Suiza. El, claro, no tenía edad para encender un puro, pero estaba en uno de los mejores lugares para deleitarse los sentidos.

Gustavo Tarre Briceño es abogado. Durante 28 años fue profesor en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad Simón Bolívar. De larga trayectoria política, fue diputado en lo que entonces era el Congreso Nacional y miembro de la Dirección Nacional de Copei durante un par de décadas. Hoy se dedica a la actividad privada asesorando a empresas. Compartió un buen rato con los asistentes a los jueves de la Quinta Santa Ana en una velada en la que fueron muchos los temas abordados. Pero aquí, solo nos ocupamos de uno: los tabacos. “Soy un fumador casi ocasional. Ser fumador constante ahorita es difícil en primer lugar porque no hay dónde. Y a veces no hay con qué”.

¿Cuál es su tabaco preferido?
Prefiero el tabaco cubano. En segundo lugar el nicaragüense, como los Padrón aniversario. Y en tercer lugar algunos dominicanos, como el Arturo Fuentes Opus X. Pero diría que no tengo un tabaco preferido. Mi papá era gran fumador y sólo fumaba Montecristo 3. Compraba cajas y cajas y se fumaba cuatro tabacos diarios. Yo no. Yo me fumaré si acaso un tabaco a la semana. Primero porque no hay ya dónde fumar en Caracas. Y en segundo lugar porque yo vinculo mucho al tabaco con la comida. Para mí, es el complemento de una buena papa. Claro, ocasionalmente también en alguna reunión de amigos. Yo fumo socialmente y después de una buena comida.

¿Cuál es la vitola que busca como primera opción?
Robustos.

¿Cómo empezó su afición por el tabaco?
Es más bien tardía. Fumaba cigarrillos, fumé pipa. Dejé la pipa por fastidio y regresé al cigarrillo. Después lo dejé por razones médicas y un día empecé a fumar tabaco. El primer día fue horrible, me fue espantoso con el primer tabaco. Después encontré que eso tiene un truquito: cuando te empiezas a sentir mal fumando, sencillamente paras, lo dejas hasta ahí. Empecé a fumar y a cogerle el gusto, pero siempre muy vinculado a la comida y a la bebida.

La mejor hora para fumar es…
Después de almuerzo, después de una cena. No después del desayuno. En las mañanas no fumaría.

¿Qué prefiere, fumar bajo techo o al aire libre?
Creo que me da lo mismo…fundamentalmente donde uno menos moleste. Si uno llega a una casa, invitado a comer, para sacar un tabaco tiene que ser en la casa de un fumador para que la mujer se lo cale, en primer lugar.

La bebida ideal para acompañar su fumada es…
La bebida ideal es el Armañac, en segundo lugar el coñac y en tercer lugar el ron.

¿Qué es lo peor que le puede pasar cuando está fumando? ¿Qué situación puede arruinar la mejor fumada?
Que el tabaco no resulte, que tire mal… Una vez me regalaron una caja de Trinidad que se la había regalado Fidel Castro a un amigo y como él no fumaba me la dio. Esos tabacos salieron malísimos todos. La caja completa.

¿Cuál ha sido el escenario o momento más alucinante o recordado en el que haya fumado?
Siempre se vincula con la comida. La anécdota es así: un día estaba con mis hijos en París, hace unos 15 años. Fuimos a comer en el restaurante del Hotel Bristol. El cocinero de ahí se llama Eric Frechon y yo le venía siguiendo la pista porque antes tenía un restaurante propio lejísimo, creo que en el distrito XVII o XVIII. No era un lugar de mala muerte pero era un bistró de barrio, divino. Cuando Joël Robuchon se estaba retirando lo entrevistaron en la revista de Air France. Le preguntan cuál es el mejor restaurante de París y él dice, “el restaurante de Eric Frechon”. Al aterrizar, estaba reservando para ir a comer allá. Y lo hice durante varios años. Los dueños del Bristol lo sacaron de ahí y se lo llevaron al hotel. Cuando fui con toda la familia era cercana la navidad y tenían un menú de 75 euros, que para ser un lugar con tres estrellas Michelin, me parecía aceptable. Cuando llegamos resulta que ese día no tenían el menú y la cosa costaba mucho más caro. Y éramos como diez. ¿Qué hago? Me dije: vámonos a olvidarnos de esta vaina, traiga champaña y el menú de degustación para todos. Fue una cena memorable. Y en esa época uno podía fumar en el jardín del Hotel Bristol. Como estaba botando la casa por la ventana, me trajeron los tabacos y elegí un Romeo y Julieta. Es un tabaco memorable, pero con el conjunto, con la situación. Claro, todavía me impacta lo que pagué…

El mejor momento para encender un puro…

Después de una gran papa.

Un tipo de música o un libro ideal para acompañar la fumada…
No leo fumando. Puede haber una música de fondo, pero sin una vinculación necesaria.

¿Cuál es su manía personal a la hora de fumar?
Creo que no tengo ninguna.

¿Dónde compra sus tabacos?
En Epicur normalmente. Aunque la última compra que hice fue en Vitolas, en Las Mercedes. Y compro

en otra tienda, en La Casa del Habano.

¿Qué prefiere, una fumada breve o una prolongada?
Prolongada.

 

¿Cuántos tabacos se fuma en una semana?

Quizás uno.

¿Cuál ha sido el tabaco más especial o singular que se ha fumado?
No tengo recuerdo así de un tabaco que me haya marcado en especial.

¿Le gusta probar nuevos tabacos o prefiere sus vitolas y marcas acostumbradas?Sí. Y esa es una de las razones por las que no te puede responder en concreto cuál es el preferido. Me gusta probar. Aunque, claro, probar bien recomendado porque no hay nada peor que un tabaco malo… Depende de quién lo recomiende. -oscar medina

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One Comment on “Gustavo Tarre Briceño: “El tabaco es el complemento de una buena papa””

  1. Manuel J. Arcaya

    Hombre afable y de sonrisa amistosa.
    No se puede dudar de su amor por Venezuela. Y de su franqueza, no esconde nada y dice lo que piensa.
    Aparte de su experiencia tabaquera, su análisis político de la actual situación fue claro y esperanzador.
    La mención de la tienda de Davidoff en Ginebra es repetida por varios entrevistados.
    Será que son tan buenos como dicen, esos tabacos añejados en sus gabinetes???? Habrá que ir a ver… Definitivamente, esta afición no es barata….

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