Alec Bradley Prensado Gran Toro

Publicado: 29 mayo, 2012 por Administrador en Puro humo Enviar este post por email Enviar este post por email

El formato Churchills de este cigarro fue designado como el mejor tabaco de 2011 por los expertos de la revista Cigar Aficionado. De manera que las expectativas son altas aunque lo que tengas en las manos sea un Gran Toro. La liga de hojas hondureñas y nicaragüenses, la “receta” participa igual en los distintos formatos. Con variaciones en su expresión, pero la liga está ahí y uno espera que haga honor a semejante galardón.

La casa Alec Bradley fue fundada en 1996 por Alan Rubin, un estadounidense que decidió liquidar el negocio de importaciones desarrollado por su familia para entrar en una actividad diferente asociada a su gran pasión: el tabaco. En 2007, la marca asentada en Fort Lauderdale se había hecho un nombre respetado entre los fumadores de Estados Unidos y desde entonces sus productos le han valido respeto y reconocimientos hasta coronar con esta suerte de galardón otorgado por el panel de Cigar Aficionado.

De capa oscura y muy sedosa al tacto, este ejemplar tiene un aspecto portentoso. Al encenderlo su aroma promete una fumada de carácter, con un arranque especiado y notas que evocan a pimienta pero sobre la base de un sabor que podría definirse de manera torpe como “fresco”.

Esa primera impresión, sin embargo, comienza a matizarse más rápido de lo que pensaba, para dar paso a una experiencia suave, generosa en humo y con elementos dulzones que hacen un contraste interesante con las bocanadas anteriores.

De pronto, durante algunos minutos, es como si todo se perdiera y el Alec Bradley se torna extremadamente ligero, con algunas oscilaciones, a lo largo de su primer tercio. Y cuando esto sucede quieres confiar en que será un bajón pasajero, que ya vendrá algo más sustancioso.

Pero no. Ese momento determina casi la totalidad del primer y el segundo tercio. Sueltas humo y más humo y te asalta la tentación de abandonarlo… Para escribir estos comentarios hay que seguir hasta el final. No es una fumada desagradable, el problema es otro: es como intrascendente. Más adelante aparece una pequeña recompensa al tesón: un matiz de sabor un tanto más intenso que lo salva de la condena del cenicero y que revive la idea de que la cosa puede mejorar.

El arribo al tercio final sacude la monotonía con un regreso a la condición especiada que afloró al principio. Pero se trata de una ilusión, de unos destellos apenas, porque volvemos a la nada y lo que te queda, finalmente, son interrogantes: ¿qué fue lo que encontraron los de Cigar Aficionado en esta liga? ¿Será tan diferente el Churchill? Vaya usted a saber. De momento, prefiero otro de la casa: el Alec Bradley Family Blend. –oscar medina

 

Información sobre distribución y ventas: [email protected] 

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