Don Pepín García Black Edition 1979
A los 11 años Pepín García se sentó por primera vez a hacer un tabaco. Nacido en un pequeño pueblo cubano llamado Báez, fue su tío quien le enseñó a torcer cigarros. Y todavía, sexagenario, sigue en eso… pero asentado en Miami, en la Calle 8, y también en su fábrica de Nicaragua.
De este Black Edition –robusto- no se puede decir que conquiste por la apariencia de su capa. Pero ese es apenas un detalle. Lo importante es que al encenderlo propone un arranque especiado con un retrogusto intenso y astringente que comienza a mover algo en la memoria…
El aroma que desprende es denso, profundo, con olor a tabaco recio. Sin embargo se trata de una fumada sin asperezas, de fortaleza media y que eventualmente puede sorprender con algo más contundente, especialmente al llegar al segundo tercio.
La experiencia resulta marcada por dos tonos dominantes: entre algo amaderado y otro tanto picante. Pero lo que resulta realmente curioso es que evoca –a su manera, claro- al tabaco cubano. Y eso es bueno.
En el segundo tramo mantiene la personalidad y ocasionalmente parece ganar en intensidad. Su gama de sabores no varía mucho, pero la carga de “pimienta” es suficiente como para impactar el paladar a plenitud y el “efecto” de su fortaleza se hace sentir… en el estómago.
De manera progresiva, este cigarro hecho con capa habano rosado y liga nicaragüense, termina por moderarse y digamos que “redondea” su propuesta. El ataque al paladar se torna más “amable” y aflora un dejo a hoja añeja, con lo cual da paso –más adelante- a un final que tiende a ser cada vez más suave.
Diría que es un buen cigarro, aunque sólo he probado este ejemplar. ¿Repetiría? Sí, claro que sí. Cigar Aficionado lo calificó sobre 90 puntos y posiblemente hayan sido muy generosos. -oscar medina
Tabaco cortesía de Cuban Cigars. Centro San Ignacio, 262.22.84 – @cubancigarsvzla



