Walkin’ Man: The Best of Seasick Steve
Mejor será que busques el video de su aparición en el show de Jools Holland de octubre de 2009. Mejor todavía si buscas ese en el que canta Never Go West. En cuatro minutos tendrás un subidón de blues rock que te hará reconsiderar tus nociones de lo que es hacer música de una manera genuina y auténtica sin pasar por tremenduras ni poses de tipo cuidadosamente raro. Y después buscarás Walkin’ Man, la selección de sus mejores temas editada en noviembre del año pasado.
Steven Gene Wold se llama este caballero que parece un vagabundo. Se le conoce como Seasick Steve. Nació en Oakland, Estados Unidos, en 1941. De su papá aprendió a engancharse con la música. De su padrasto aprendió que era mejor escapar. Por eso se fue de casa a los 13 años y se echó a rodar por el Sur estadounidense ganándose la vida como mejor podía.
Músico al fin, terminó vinculándose en los años sesenta con montones de colegas que andaban en la onda de paz, amor y rock and roll. Y en el blues, claro. Trabajó en estudios de grabación y también como guitarrista de sesión. Y un día se fue París y tocaba en las calles y en el metro. En 2004 editó su primer disco como Seasick Steve & The Level Devils: Cheap, se llama y es un verdadero portento. A partir de 2006, con el lanzamiento de Dog House Music, orientó su carrera como solista.
Hoy suma cinco discos y gente como John Paul Jones y Jack White le han acompañado más de una vez mientras hace lo suyo: un blues poderoso y un boogie contagioso, que hablan de historias de calle, de vida simple y cruda, y de amor; en temas que ejecuta con curiosos instrumentos que parecen chatarra –una guitarra embrujada de tres cuerdas, una caja de madera a la que llama Mississippi Drum Machine- y que junto a su áspera y versátil voz ensamblan de manera perfecta para dejarnos ante una figura realmente excepcional. Este disco tiene 21 tracks para que no te quede duda alguna. -oscar medina




