José Tomás Angola

Publicado: 6 septiembre, 2010 por Administrador en Yo fumador Enviar este post por email Enviar este post por email

angolanotaDramaturgo, poeta, ensayista. Angola es autor de una variada obra que se mueve en distintas aguas con libros publicados en España y Venezuela. Además es actor y director de teatro. Es fundador del grupo La Máquina Teatro y fue presidente del Círculo de Escritores de Venezuela. Y, como verán, es un gran entusiasta del tabaco.

¿Cuál es su tabaco preferido?
Disfruto mucho el tabaco cubano. Sus cualidades son admirables y llenan todos los gustos. Sin embargo en Honduras, República Dominicana, México y Nicaragua se cultiva un tabaco de buenas propiedades y aroma. En Venezuela el tabaco, con todas las dificultades que le han impuesto, sigue ofreciendo dignos representantes. 1498, Crispín Patiño, Don Quijote, La Cumanesa, Romero Mendoza, son marcas que también entregan instantes de placer y que con mayor inversión y menos restricciones estatales podrían sonar en el mercado mundial.

En un plano particular soy admirador del Salomón de Partagás que es muy difícil de conseguir en Venezuela. Así que mis amigos tienen resuelto el regalo que me pueden dar. Una caja de este extraordinario habano es siempre el mejor de los obsequios.

¿Cuál es la vitola que busca como primera opción?
Soy fumador de grandes formatos. Obviamente esta vida de urgencias impide muchas veces disfrutar de la experiencia de fumar por dos horas seguidas. Tengo la fortuna de trabajar en casa, así que paso muchas horas solo y frente a mi computadora. Ese es el momento ideal para encender un buen puro que me acompañe. Obviamente el Salomón de Partagás es mi primera opción. Para los que no conocen este hermoso y aromático habano diré que es un doble figurado de gran carácter. Con un cepo de 57 y una longitud de 184 mm, resulta una fumada de muchos matices diferentes. En vitola de galera es un Doble Perfecto. De todas maneras no soy un fanático empecinado en un formato único. Entre las vitolas medianas jamás le diría que no a la popular y gustosa pirámide de Montecristo, el Número 2, o el Siglo VI de Cohiba, que por su cepo similar a un Robusto pero de mayor longitud, lo hace un puro increíble.

La mejor hora para fumar es…
Cuando se tenga el tiempo. Eso me suele suceder en la tarde o la noche, o luego de una cena generosa y plácida.

¿Qué prefiere, fumar bajo techo o al aire libre?
Definitivamente prefiero fumar bajo techo. Al hacerlo al aire libre se pierde la mitad de la experiencia que es el aroma del humo. Eso no quiere decir que no haya fumado alguna vez en una terraza de un restaurante o en el jardín de una casa. Lo que sí me he negado siempre es a fumar a la orilla de la playa. El tabaco se consume desesperadamente y casi el único recuerdo que se tendrá será la primera calada que se dio para encenderlo.

La bebida ideal para acompañar su fumada es…
Un licor de alta graduación alcohólica. Van bien el cognac, el brandy, el whisky (especialmente el single malt por sus sabores particulares) y por supuesto el ron. De ser este último el maridaje, de seguro escogería ron venezolano, pues sin ser chauvinista, es el mejor del mundo. Muy superior incluso al cubano que es un ron promedio ante un Aniversario o un 1796. Lo que sí evito es fumar y tomar licores con hielo. El frío duerme la lengua y roba placer.

¿Qué es lo peor que le puede pasar cuando está fumando? ¿Qué situación puede arruinar la mejor fumada?
Que de improviso tenga que atender algo y deba abandonar mi puro. Me da mucha lástima cuando aún el tabaco tiene mucho más que ofrecerme y yo, por necedades de la vida o el trabajo, debo finalizar el encuentro.

¿Cuál ha sido el escenario o momento más alucinante o recordado en el que haya fumado?
Tengo muchísimas memorias de momentos especiales: en el salón de fumadores de un estanco en Barcelona, España, con una de las mejores cavas que he visto en mi vida. En Estocolmo, ciudad especialmente antipática para los fumadores, con una temperatura de 13 grados y lloviznando. Fumé en solitario un Royal Corona de Bolívar en un bar frente a un canal sueco. Y lo pude hacer sólo porque no había nadie en el sitio. En un charuteiro de Río de Janeiro con dos amigos de mi grupo de teatro, luego de que el sitio cerró y los empleados se sentaron con nosotros a fumar y convencernos de que el robusto Doña Flor (suave puro brasilero hecho con tabaco Mata Fina) era mejor que los habanos. Ni qué decir que no lo lograron. Anécdotas inolvidables tengo muchas y algún día las escribiré en un libro de crónicas sobre mis dos décadas de fumador de puros.

El mejor momento para encender un puro es…
Cuando provoque. Los puros tienen propiedades sedativas, de relajación, y en mi caso de estimulación de la fantasía. Por las características de mi trabajo, ese último punto los hace muy valiosos.

Un tipo de música o un libro ideal para acompañar la fumada…
Música, cualquiera que me aporte la banda sonora adecuada para el estado anímico. Desde el jazz hasta lo clásico, desde el new age hasta el blues. Igual pasa con el libro. En mi caso la poesía venezolana, lectura breve pero intensa, me suele regalar momentos especiales.

¿Cuál es su manía personal a la hora de fumar?
No le quito la anilla al puro sino cuando se desprende sola y cuido siempre de que la combustión se mantenga pareja durante toda la fumada.

¿Dónde compra sus tabacos?
Soy fumador asiduo y dado lo costoso que se han vuelto las tiendas en Caracas, suelo alternar entre comprar en esos sitios puros de alguna vitola que me provoque y cajas de mis marcas preferidas a conocidos que viajan a Cuba. Como no conozco muchos que lo hagan, al enterarme de que alguien va a la isla suelo encargarle tres o cuatro cajas de mis vitolas favoritas. También cuando viajo compro en los Duty Free de los aeropuertos.

¿Qué prefiere, una fumada breve o una prolongada?
En mi caso, una prolongada. Disfruto cuando el puro va cambiando en sabores y aromas a medida que se consume. Es como ir navegando por un paisaje que se hace más interesante mientras más nos dejamos llevar.

¿Cuántos tabacos fuma en una semana?
Entre 6 y 7.

¿Cuál ha sido el tabaco más singular o especial que ha fumado?
Recuerdo varios. Están las Culebras, cuando Partagás decidió relanzarlas hace unos años. Era un habano que tenía su leyenda pues lo fumaban escritores y artistas. Me pareció interesante la forma y fue toda una novedad fumarlos. Quizá el puro más llamativo que he degustado sean las Maravillas de Partagás. Me obsequiaron una caja de 10 y lo singular del puro, de enorme formato y estupendo sabor y aroma, es que nunca he podido encontrar en ningún catálogo de Habanos S.A. mención alguna a esa vitola. Lo más parecido que he visto son los Lusitanias, aunque recuerdo que el cepo de las Maravillas era mayor. Supongo que fue una edición especial, aunque no tenía ninguna anilla que lo indicara. La caja, clásica en el diseño de Partagás, hablaba de un tabaco en producción. Pero no he podido encontrar la menor información al respecto.

¿Le gusta probar nuevos tabacos o prefiere sus vitolas y marcas acostumbradas?
Siempre estoy dispuesto a probar nuevas vitolas o marcas. Aunque mis años fumando me han dejado un patrón bastante clásico. Y en ese patrón antepongo primero lo que viene con la anilla de Partagás junto quizá a Cohiba y Montecristo.

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