Ben Amí Fihman
Periodista, gastrónomo, bon vivant, escritor y cronista de los placeres de la mesa, Fihman –reverenciado y también odiado- empujó con todo su peso más de una puerta en este país para, muy a su estilo, enseñar a algunas generaciones cómo es que se hacen ciertas cosas. Lo hizo con las revistas Exceso y Cocina y Vino, lo hizo también con Los Cuadernos de la Gula, su espacio de crónica urbana (El Nacional) salpicada de vino y buena y mala comida; puso a temblar a mesoneros y restauradores y también a más de un reportero allá en su oficina de la esquina de Gradillas, donde cada tarde encendía algún buen puro para acompañar la lectura. Hoy, con Exceso en otras manos, vive en París.
¿Cuál es su tabaco preferido?
Hoyo de Monterrey, pero en una época el Pitágoras dominicano y también, en otra, el Flor de Selva centroamericano o el Bolívar, no sé si por infantilismo que es la enfermedad patriótica del derechismo. Caprichos atmosféricos… Pero sigo fiel al primero.
¿Cuál es la vitola que busca como primera opción?
Robusto.
La mejor hora para fumar es…
Once de la mañana y medianoche.
¿Qué prefiere, fumar bajo techo o al aire libre?
Bajo techo, hasta asfixiarme.
La bebida ideal para acompañar su fumada es…
Un café negro.
¿Qué es lo peor que le puede pasar cuando está fumando? ¿Qué situación puede arruinar la mejor fumada?
Una jovencita ofreciéndose húmeda y en cueros.
¿Cuál ha sido el escenario o momento más alucinante o recordado en el que haya fumado?
Bajando Amsterdam avenue en New York con el poeta José Antonio Arcocha la noche de la muerte de Bertrand Russell, que él había celebrado con una botella de cava en el restaurante cubano Los dos hermanos. El puro era de un fabricante cubano exilado.
El mejor momento para encender un puro es…
Después de una buena comida, mientras mejor, mejor.
Un tipo de música o un libro ideal para acompañar la fumada…
Cualquiera de Cabrera Infante.
¿Cuál es su manía personal a la hora de fumar?
Ninguna.
¿Dónde compra sus tabacos?
Depende…en Caracas, en Epicur, en París, en el estanco de la rue de Turenne detrás de mi casa.
¿Qué prefiere, una fumada breve o una prolongada?
Las dos, dependiendo de las circunstancias.
¿Cuántos tabacos fuma en una semana?
Según la época, ninguno a siete u ocho o nueve, como en agosto de 1976 con tremendo Romeo y Julieta y torpedos Montecristo que me regalaba mi tío Isi, que se fumaba dos o tres al día.
¿Cuál ha sido el tabaco más singular o especial que ha fumado?
No recuerdo.
¿Le gusta probar nuevos tabacos o prefiere sus vitolas y marcas acostumbradas?
Me atrevo, me atrevo… Hasta con los venezolanos, algunos de los cuales me han gustado y que he llegado a fumar rutinariamente. -om
Foto: Cortesía de Guillermo Suárez





Hay mucho que agradecerle a su palabra escrita, a su nariz, a su memoria. Es una referencia. Creo que este no es el momento para hacerlo en el pais. Leo, mas bien comprendo, un poco mas sus columnas de Los Cuadernos de la Gula hoy transformadas en libro. Y su columna Circo de Invierno que desde hace tres sábados no sale en El Nacional. Gracias por la brevisima entrevista.
Da igual,a mi me hubiese gustado que mi santa mamá en vez de darme el chupete cuando pequeño para que no llorase me lo cambiara por un Montecristo n.2. Al fin yo era un bebé y el Montecristo un pedazo de chupete nacido en Cuba. Cuando adolecente leí el libro de Alejandro Dumas y me dejó gratos recuerdos, pero a dia de hoy me decanto por los placeres mas mundanos y sugerentes y por supuesto sigo fiel al Montecristo n.2. No permito que los errores de mi infancia guíen mis placeres de adulto.
Saludos, José l.