CAO The Sopranos Soldier
Hay dos series de televisión estadounidenses que te generan ganas de prender un puro: Boston Legal y Los Soprano.
Cada final de capítulo de Boston Legal, cuando los personajes de James Spader y William Shatner se sientan a fumar, resulta una lección maestra de construcción de diálogos, de actuación y de creación de momentos incomparables.
Y si alguna vez fuiste seguidor de Los Sopranos, seguramente te preguntaste qué tabacos eran esos que Tony fumaba con tan ansioso placer.
No está claro si eran marca CAO, pero sin duda la jugada de esta casa productora al lanzar esta edición limitada con licencia y etiqueta de The Sopranos –aprobada por HBO- debe haber dado buenos resultados. Y no sólo por la acertada asociación comercial.
Al enterarme de la existencia de un tabaco anillado como The Sopranos, mi
primera reacción fue sospechar: esto no puede ser algo bueno. Por eso, cuando finalmente cayeron en mis manos dos ejemplares, me aproximé a ellos con un prejuicio por demás negativo.
Y resultó que me equivoqué. Y mucho.
Su oscura y aceitosa capa le confieren una estampa atractiva al The Sopranos. Y la calidad de su buena construcción es evidente. Decidí acompañar la fumada con ron Santa Teresa 1796 y el encuentro fue afortunado: los toques dulzones de uno y otro armonizaron sin mucho esfuerzo en un encuentro que sirvió para realzar las mejores condiciones del cigarro.
La vitola del Soldier es esa que se conoce como Toro (6 pulgadas con cepo 54), muy común en los productos centroamericanos. Para The Sopranos, CAO eligió una mezcla de capa brasileña Mata Fina con tripa compuesta por hojas de Colombia, República Dominicana y Nicaragua, aprisionada en un capote hondureño.
Dice la descripción formal de este cigarro que presenta notas de coco, café y cerezas, aunque también hay quien menciona la presencia de cuero. En mi opinión, la experiencia queda marcada y definida por una muy agradable sensación de algo dulce que se expresa en una medida justa, sin exageraciones, y con una fortaleza que va de media a fuerte.
La ausencia de matices más complejos o de variaciones significativas no afecta una vez que uno le toma gusto a ese sabor que no decae a lo largo de tan prolongada fumada en la que, hay que decirlo, más de una vez recuerdas la secuencia inicial de la serie en la que Tony Soprano conduce su camioneta hasta New Jersey despachando su tabaco con mirada fiera.
Su precio –alrededor de 12 dólares en Estados Unidos- quizás no ayude a convertirlo en un cigarro popular, pero no dudaría un segundo en volver a encender uno de estos CAO a los que Cigar Aficionado les ha concedido 90 puntos con justicia. -om
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