“Todos terminan encantados con mis tabacos”

Publicado: 5 junio, 2010 por Administrador en Doble corona Enviar este post por email Enviar este post por email

23042010-_GUS0085Lo de ella no es un asunto de tradición familiar. No. Para Julia Ribero González, convertirse en torcedora terminó siendo la opción de convertir su pasión por el trabajo manual en un oficio. Y ganarse la vida haciendo lo que a uno le gusta es siempre un evento feliz.

“Me relaja y me entretiene” dice Julia de su día a día laborando en la célebre fábrica de Partagás allá en La Habana.

Julia es torcedora de formatos grandes y de grueso calibre, especialmente de Montecristo 2 y de Pirámides de Partagás. Y con 12 años en la industria, ha alcanzado los honores de torcedora de novena categoría.

Y con lo que ella se entretiene, nosotros, los fumadores, disfrutamos. Ella, sin embargo, no lo tiene como gusto personal: “Nunca me ha dado por fumar. He probado sí, pero no fumo”.

Si fumara, si probara los tabacos que está haciendo desde que llegó a Caracas en abril de la mano de Havana Cigar, encontraría en ellos una experiencia grata y altamente seductora: los puros que está torciendo Julia son unas pirámides y unas marevas que rebasan las medidas formales de sus vitolas y que brindan una fumada rotunda, prolongada, de matices no domesticados del todo y que se van “redondeando” en la medida en que los tabacos reposan y el paso de los días termina de “pulir” estos cigarros que no encontraremos nuevamente porque no tienen marca ni anilla en vista de que son lo que son: una oportunidad única.

Julia, hay que tomar nota, se marcha el 15 de agosto.

Sus inicios en este arte fueron con una vitola llamada Franciscanos, de a cual pasó al Cervantes y finalmente al formato en el que se siente más a gusto: “Me apunté al curso de Pirámides y hasta la actualidad me mantengo”, explica: “Las vitolas de la novena categoría son Prominentes, Salomones, Pirámides, Cañonazo y Sublimes”. Es decir, las de mayor longitud y cepo. Pero ella tiene su preferida: “Me gusta más el formato Pirámides, el tabaco figurado. Y la capa cuando se pasa es corrida, me gusta la vuelta que se le da”.

piramide torcedoraEn la fábrica la meta diaria de producción de una torcedora es llamada “la norma”. Y la complejidad de la vitola determina cuántos ejemplares deben estar listos al final de la jornada. En el caso de las Pirámides, la norma es 110.

Para Julia, el proceso es de sumo cuidado: “Todo es bien importante. Cuando estoy haciendo la tripa, colocar bien las hojas para que no queden empalmadas ni retorcidas. La capa es otro punto que debo trabajar con mucha calidad para poderme mantener en la vitola en la que estoy. Ahí cada tres meses evalúan y te pueden bajar de nivel”.

Los encargados del control de calidad –Calidad, llaman a secas al departamento- evalúa los cigarros y va dejando por fuera los que no cumplan los criterios básicos del formato. A partir de ahí manejan una tabla de puntos con un máximo de error permitido: si el torcedor o torcedora, cruza esa frontera corre el riesgo de ser pasado a otro formato menor: “Calidad te puede sacar tabacos por cualquier detalle y yo me cuido de que no me saquen ninguno, de tratar de hacerlo lo mejor posible para no tener ningún rechazo. La mayor calidad es 100 puntos. La mínima es 96. Te evalúan trimestralmente, si tienes tres meses de baja calidad entonces te cambian de vitola”.

Para Julia es importante mantenerse en su lugar. Y no sólo por una asunto de mero interés por el oficio. Como ya quedó claro, ella disfruta su trabajo: “A mi me gusta hacer el tabaco grueso. No me hallo torciendo un tabaco finito. Lo hago sí, pero prefiero los gruesos”.

Apenas toleraría un cambio: ir a más. A un reto mayor: “La vitola más difícil de aprender es el Salomones porque tiene demasiado detalle. La norma es de 50 diarios. Te podrás imaginar, si las otras tienen 110, 115, 95… El Salomones no es tan difícil sino el detalle que tiene. Me gusta porque es figurado y tiene más detalle que la pirámide. Si tuviera que cambiar, me quedaría con el salomón”.

De momento está bien en su lugar. Y la prueba de su experticia está en esos puros que se pueden comprar en las tiendas Epicur y en La Casa del Habano con una muy interesante relación calidad-precio: “Hasta ahora todos terminan encantados con mis tabacos”. om

Fotos | Gustavo Bandres
pixelstats trackingpixel

3 Comments on ““Todos terminan encantados con mis tabacos””

  1. Marce

    Excelentes impresiones d euna gran profesional, sin duda. A mi como fumador me encantan las pirámides y en general los tabacos figurados. Un saludo. Marce

  2. Carlos J. Lugo

    Bonito reportaje sobre Julia, quien no solo es una tremenda profesional si no tambien una bella persona. El que aún no ha probado sus piramides y robustos que salga corriendo a buscarlas pues son increibles.
    Saludos!

  3. luis carreño

    El dia Miercoles estuve comversando con ella en la Casa Del Habano muy buena persona y su robusto muy bueno con mucha fortaleza y muy buen tiro, los recomiendo ampliamente.

Dejar un comentario

Más en vitolario

Síguenos en twitter

Doble corona

Padrón: un paseo entre tabaco Padrón: un paseo entre tabaco

Un viaje por las plantaciones de tabaco de Padrón en Nicaragua... http://youtu.be/7jIbcTBvHmE  

Y llegó Toraño Y llegó Toraño

Toraño entra, ahora sí, con buen pie en Venezuela. La afamada marca ...

Copa tras copa

Seducidos por Grant’s Seducidos por Grant’s

En cada puesto hay cinco copas. En la primera el líquido es ...

Diplomático Single Vintage 1997: un ron de antología Diplomático Single Vintage 1997: un ron de antología

Diplomático Single Vintage Rum 1997 irrumpe en la escena del Ron de ...

Fuma que algo queda

Habanos: ¿Y cómo queda eso? Habanos: ¿Y cómo queda eso?

Lo que está bien no hay que menearlo: sabiduría de calle a ...

Oval Maduro, el retador Oval Maduro, el retador

Es casi un ejercicio extremo fumarse dos tabacos en simultáneo. Pero bien ...