El buen arte de Ideltrudis

Publicado: 23 noviembre, 2009 por Administrador en Doble corona Enviar este post por email Enviar este post por email

ideltrudisHace ya 35 años que esas manos se entienden con la hoja del tabaco y la transforman. Ideltrudis Cabrera Leyva no es cualquier torcedora. Nació en la provincia de Guantánamo y en su oficio, por experiencia y maestría, está en el nivel máximo: es torcedora de novena categoría en la fábrica de Partagás.

De ahí vino a Caracas traída por Havana Cigar desde principios de noviembre y hasta el 20 de diciembre para hacer demostraciones en algunos locales de la ciudad, pero especialmente en las tiendas Epicur y en La Casa del Habano donde, además, queda a la venta el producto de sus manos: estupendos torpedos, robustos y petit corona elaborados con hoja cubana seleccionada para la ocasión.

Dicen los que saben que a esos tabacos conviene hacerles pasar un buen tiempo en el humidor. Y que mientras más, mejor. Pero la tentación es mucha ante el embriagante aroma que desprenden y probamos un pirámide y un robusto.

Si así están de buenos casi recién torcidos, pensar en cómo estarán en el futuro es un delirio. El pirámide es un portento, gustoso, con una rudeza honesta que resulta por demás agradable y con un buen grado de fortaleza media que permite gratas ondulaciones de intensidad. Es un cigarro bien construido, por manos de maestra, pero sin embargo demanda atención constante.

El robusto, de sedosa capa oscura, ofrece igualmente una fumada muy gustosa e inconfundiblemente cubana y de equilibrada fortaleza. Al igual que el pirámide exige ser atendido. Y esa es una solicitud a la que el fumador responderá sin inconveniente alguno porque desde las primeras bocanadas queda claro que será bien recompensado. -om

Fotos | Gustavo Bandres

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One Comment on “El buen arte de Ideltrudis”

  1. Carlos J. Lugo

    Es toda una experiencia ver a la Sra. Ideltrudis, elaborar estos cigarros, permanecí embelezado -por más de 20 minutos- observandola torcer las hojas.
    Al salir de la tienda, con mís Habanos recien hechos, parecía un niño saliendo de la panedería con su pan recien horneado (que no aguanta la tentación de comer, así sea un piquito, del pan). En mí caso, fue imposible esperar, al llegar a mí casa probé un espectacular pirámide que Ideltrudis acababa de preparar. La experiencia fue sensacional. ¡Que inicio de semana!
    Felicidades, hacen un excelente trabajo!!

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